ESTRENO ONLINE: La virgen del agua (2018), de Joaquín Possentini

12 mayo - 2019. Por: Revista Caligari - Cortos (Entrevista + Crítica + Streaming)

Entrevista a Joaquín Possentini. Por Mauro Lukasievicz

¿Cómo surgió la idea para realizar un thriller que aborda tantos temas complejos?

La imagen disparadora nació en Los espinillos, un pequeño poblado en las sierras de Córdoba en donde mi familia tiene una casa para vacacionar. Mirando el río por la noche imaginé el sonido de un chapoteo y un grito fuera de encuadre mientras el agua corre. Desde esta imagen empecé a hacerme preguntas. ¿Quién es este personaje que se ahoga?¿Por qué no lo veo en el encuadre? ¿Cómo murió?. Sobre estas interrogantes comenzamos a escribir un largometraje, después de un tiempo de desarrollo y de tener varias reuniones con la productora y la co-guionista del proyecto, decidimos que lo mejor sería adaptarlo a un formato más corto. Todo el proceso de escritura del largometraje nos dejó un amplio background para desarrollar cada personaje del corto, si bien el relato cambió profundamente y muchos personajes se eliminaron, la estructura y los disparadores eran los mismos. La intención era que el relato se desarrolle en unas pocas horas, el accionar de los personajes nos den a entender el pasado de los mismos, nos generen preguntas, nos expresen la ausencia. Lo importante no es lo que se muestra, la importancia radica en lo que se decide no mostrar, la duda y la carencia de información precisa sobre la muerte de la niña serían los elementos que iban a hacer avanzar la narrativa. La dosificación de la información fue algo clave para dar con un tono thriller/policial que junto con el clima lúgubre del lugar eran el condimento necesario para este drama familiar. Once upon a time in Anatolia, de Nuri Bilge Ceylan, fue una película clave para inspirarnos en el guión y en la atmósfera que queríamos generar.

Esos temas complejos y una historia perfectamente armada los lograste mostrar en tan solo 29 minutos ¿Cómo trabajaste en cuanto al montaje y corte final y que tanto material tuviste que dejar afuera?

Tuvimos mucho tiempo de pre-producción y trabajamos con un guión técnico muy preciso, al filmar con luna llena dependiendo del clima, el cambio de vegetación de una estación a otra, en un proceso de rodaje que se extendió por dos años no teníamos mucho lugar para improvisar. Por eso mismo no quedó tanto material fuera del montaje, fue un proceso muy fino de corte para que de el timing del relato e intercambiar algunas escenas de lugar para fortalecer la tensión. El proceso arduo fue la postproducción de color, la luna llena nos brindaba un crudo demasiado plano y se tuvo que hacer máscaras con trackeo en cada personaje para generar la sensación de figura fondo.

Hay algo realmente increíble en cuanto a la fotografía, una serie de iluminaciones tan precisa que muy pocas veces se ve ¿Cómo fue el trabajo en este aspecto?

Antes de tener una historia para contar ya había tomado la decisión de filmar con luna llena. Sabíamos que iba a ser un proceso muy complicado, no teníamos referencias previas de proyectos que se filmen de esta forma y todo el diseño de producción del film iba a estar atravesado por esta elección. Una vez terminado el guión y definido el equipo de fotografía que fue llevado adelante por Cainã Lirio como director de fotografía y Patricio Artero como operador de cámara, procedimos a realizar scouting de locaciones y pruebas de equipo. Elegimos la cámara Sony A7s por su alta sensibilidad en conjunto con un grabador externo, Davinci, que fue clave para el resultado final, la cámara al grabar internamente comprimía mucho las zonas oscuras y el ruido no respondía de forma adecuada. En estas pruebas además de buscar todos los encuadres realizamos muchos ensayos técnicos para definir los parámetros límites de iso y curvas que íbamos a usar en cámara. Tratamos de abarcar todas las condiciones posibles para reducir el margen de error durante el rodaje, se hizo un scouting con una super luna (este fenómeno se da unas tres veces al año y es el momento de mayor luminosidad de la luna, cuando el satélite se encuentra más cerca de la tierra). Otras pruebas se hicieron con luna llena, pero terminamos decidiendo que el resultado óptimo solo se daba al filmar con super luna. Definimos que el margen para rodar tres días antes y después de la luna llena, en el momento que el astro estaba al 100% de luminosidad haríamos los planos generales. Ya realizadas todas las pruebas técnicas de cámara se hicieron test de corrección de color sobre distintas tomas en variadas condiciones para dar con el mejor seteo. El rodaje se llevó a cabo en el transcurso de dos años y requirió unas 15 jornadas en total. Elegimos las fechas que estuvieran lo más alejadas posibles de las épocas de lluvia. Claramente las cosas nunca salen como uno planifica y tuvimos que atravesar diversas condiciones climatológicas. En cuanto a la iluminación, en gran parte la fuente de luz principal es natural, se agregaron dos luces led portátiles ubicadas a grandes distancias cuando se nublaba en el caso de ser necesarias. Todo el plan de rodaje se realizó de acuerdo a los grados en los que aparecía la luna por el horizonte, acomodando las escenas de acuerdo a la dirección de los rostros de los personajes para tener la luna como key light. Contamos con varias apps de realidad aumentada para ver el recorrido de la luna y satélites de clima en tiempo real que usamos para definir estos tiempos e intentar sacarle ventaja a la luz natural.

Dentro de ese mismo juego podríamos afirmar que la iluminación es casi un protagonista más de la historia ya que sirve  para marcar cada parte de la historia ¿Lo pensaste de esta manera?

Teníamos la intención de generar dos climas diferentes, opuestos que se complementen. Bajo la luz del sol el drama familiar toma protagonismo desplazando el tono thriller que veíamos en las escenas nocturnas. A medida que va aclarando el día, exponemos poco a poco la oscuridad de cada uno de los personajes dando a entender la cualidad de los vínculos afectivos.

¿Te encontrás trabajando en otros proyectos?

Estoy desarrollando un proyecto de cine expandido, un documental observacional en formato de video instalación sobre un material que registré en el parque Yasuní, en el corazón del amazonas ecuatoriano. Esto saldrá a la luz en los próximos meses. Y ya hace un tiempo me encuentro guionando mi primer largometraje, que será filmado en la Ciudad de Córdoba y desarrolla algunos de los principios estéticos y narrativos que asimilé al realizar  La virgen del agua

 

Ver La virgen del agua:

 

 

Titulo: La virgen del agua

Año: 2018

País: Argentina

Director:Joaquín Possentini

Crítica de La virgen del agua. Por Mercedes Orden

"El pueblo sin estrellas"

Una noche, Micaela no regresa. Rosa, su madre, abandona las actividades cotidianas y comienza la búsqueda por los alrededores de su casa, con una linterna en mano. La niña está desaparecida. El pueblo está en silencio, como si se hubiera apagado con la caída del sol. La tranquilidad apenas es interrumpida por algunos ladridos, grillos y los pasos de un hombre que aprovecha la oscuridad para ingresar a hurtadillas en el gallinero familiar. Antes de que la noche finalice, dos cuerpos –uno humano y otro animal- aparecen sin vida, uno, al costado de un lago, el otro, en los alrededores de la propiedad, ambos llevan consigo sus señales e interrogantes.

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El cortometraje dirigido por Joaquin Possentini propone una historia policial dentro de un pequeño pueblo de Córdoba. A pesar de la lejanía de la ciudad, de las luces y sus edificios, en el cielo de ese pueblo apenas se observa alguna estrella. En su lugar, hay nubes y una niebla baja que, con el correr de las horas va tomando más cuerpo, opacidad y favoreciendo a construir un clima de misterio dentro de un territorio donde los hechos se vuelven poco claros.

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En esta construcción de climas resulta destacable la fotografía -al igual que la elección de los personajes-. Fotografía que hace eje tanto en los detalles –los rostros, las pisadas, los objetos de la casa y sus alrededores- como en planos generales donde se observa la extensa vegetación alumbrada tanto por los focos de autos y linternas como por el aprovechamiento de la luz natural. En esa mirada general del paisaje, el encuadre ubica a la figura humana como un detalle más. Detalle como el de esta familia humilde para la sociedad, cuya historia no trasciende al lugar. Donde la única forma de exigir justicia que parece estar al alcance de una madre viuda es hablar con los policías conocidos del pueblo y esperar a que hagan algo.

Junto a la búsqueda de justicia, el otro tema que se expone es el de la pobreza, donde dos casas obligan a su comparación: por un lado, la de la mujer junto a sus hijos –de paredes resquebrajadas, el cuadro del esposo muerto debajo de la mesa para comer y santos en todos los rincones-, por el otro, la de un vecino tan misterioso como desesperado, con una casilla de madera y chapa. Ambos claros provenientes de una clase social baja pero donde las diferencias dentro de la misma muestran sus distintas formas de habitar los espacios. Seres anónimos que nacen, viven y mueren de ese modo, que no llegan siquiera a ser casos de los noticieros⚫

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