Dos bocas que no tenían nada en común. Parte 2 - ¿UN CUERVO O UN GORRIÓN?
(una taxidermia literaria).

Juan Pablo Barbero Octubre 8 - 2016 Artículos

 

 

2 - ¿UN CUERVO O UN GORRIÓN?
(una taxidermia literaria)

Desde la silla de mi cuarto hacia el universo eternamente combinable de los significados. La silla de mi habitación es bastante similar a aquella silla pintada por Van Gogh. La madera. El respaldo. La esencia de la silla por el mero hecho de ser silla. Por existir como silla. Por brindarme su presencia en mi trasero en esos momentos en los que las palabras no salen frente a una hoja. Pienso en Van Gogh. "Los comedores de papas". El amarillo. Su momento de locura en el que se arrancó la oreja. Me sostengo ambas orejas y siento una absurda tranquilidad por encontrar a ambas en su lugar. Me prendo un cigarrillo y me detengo a escuchar el mundo afuera de mi habitación. Las palabras no salen y mi espalda me duele. La silla es vieja. Escucho. Me acerco a la ventana con mis dos orejas perfectamente en su lugar. Respiro. El cielo color azul. Azul mar. Azul policía. El pasto verde-amarillo. Verde langosta. Amarillo desierto. Las palabras salen combinando dialectos en mi cabeza y salen por mi boca que se refleja frente a la ventana en cada momento que digo unas malas palabras resignado por mi escueto vocabulario: ¿Qué van a pensar los profesores universitarios?. Miro la reja y sin perderme en la esencia de la reja fijo mis ojos en el pájaro que se apoya en ella. ¿Una paloma? ¿Un cuervo? ¿Un gorrión? Mi problema para diferenciar las cosas que tengo frente a mí no son por falta de visión, sino que por cierta lejanía. Muchas alucinaciones mías son problema de perspectiva. Quito a la paloma de mi lista mental, conservando las otras dos opciones: ¿Un cuervo o un gorrión? El pájaro es negro, los cuervos son negros, los gorriones marrones, o eso creo, nunca vi un gorrión negro, pero tampoco estuve frente a un cuervo. Sé que los cuervos alcanzan un gran tamaño mientras que los gorriones son generalmente pequeños, pero eso no me alcanza, siempre puede existir la excepción entre tantos cuervos como gorriones en el mundo, quizás exista un cuervo pequeño como también un gorrión negro. Si tan sólo ese pájaro podría decir unas palabras: "Never more", inmediatamente mi mente daría un giro abismal y se decidiría definitivamente por la opción de ser un cuervo. Nunca estuve frente a un cuervo. Sólo cuando miro fotos en los libros. O dibujos. O tatuajes. Nunca estuve frente a frente con un cuervo. ¿Qué me hace pensar que eso sería un cuervo? ¿Por qué? Quizás es un gorrión, sería mucho más lógico pensar que apoyado en mi reja se encuentra un gorrión. Inmóvil. Pero no ahorcado. Inmóvil. Vuelvo a la hoja, pocas palabras y ningún rastro de información teórica literaria. ¡Qué absurdo empezar un ensayo literario con sólo combinaciones que hace mi cabeza al trabajar maquinalmente! Me decido por el gorrión. Quizás las palabras lo conviertan en un cuervo. Mis palabras. Me concentro en la hoja que está sobre mi mesa abandonando la idea de la silla, de su esencia, de Van Gogh. Me concentro sólo en esos dos pájaros y en mi ensayo. Miro la hoja que me hace pensar en una página de un libro. Dos pájaros que me llevan a dos autores que se pueden combinar por el simple hecho de ser escritores. Palabras. Páginas. Libros. Edgar Allan Poe y Witold Gombrowicz.


Miro por la ventana otra vez con la estricta idea de concentrarme sin perderme en las múltiples combinaciones de significados. ¿Por qué tanto problema por un pájaro? Podría estar haciendo un ensayo común y corriente como si estuviera en el colegio. Me concentro en mi idea del gorrión. Un gorrión inmóvil. Ese es mi motor literario: la inmovilidad. La inmovilidad combinada con la visión del gorrión me lleva a la relación con la novela "Cosmos" de W.Gombrowicz, pero sin abandonar la disparatada idea de transformar a ese gorrión en un cuervo a través del uso de las palabras. Absurda transformación. Insensata. Necesito más elementos que lleven a cabo mi teoría para tener la fuerza suficiente de hacer mutar dialectalmente a un pájaro en otro completamente diferente. La edición de "Cosmos" que conseguí es de la editorial Seix Barral. Impreso en el mes de febrero de 1982 en los talleres de Gráficas Diamante. Zamora, 83, Barcelona-18. Estos datos son incapaces de llevar acabo mi idea, pero la imagen de la tapa es un gorrión ahorcado y esto me conduce al gorrión inmóvil de la reja. La inmovilidad. El protagonista de la novela junto a su compañero Fuks encuentran al gorrión ahorcado en las primeras páginas. Extraña manera de comenzar una novela. Extraña obsesión la del protagonista con esas múltiples combinaciones que existen en una profunda investigación del orden existencial a través de los significados de las cosas, de los encuentros y de las distancias, ¿quién había ahorcado el gorrión? No importa. Lo que realmente importa es esa lluvia, o más bien, tormenta, diluvio de palabras y significados que hace el protagonista en un monólogo interior tras su residencia en una casa al costado del camino, conviviendo con una familia muy peculiar: León, un padre con un extraño lenguaje. Bolita, una madre trastornada. Lena y sus labios. Katasia y sus labios. Ludwik vivo, para después morir ahorcado como el gorrión. La idea de la relación de significados que conviven gracias a la existencia de otros, es basta, para abordar la totalidad de la obra. El narrador se sumerge en la más profunda locura dándose respuestas a esas constantes preguntas que surgen cuando algo aparece, por ejemplo: la boca de Katasia se relaciona con la boca de Lena por la unión de dos elementos que a simple vista son tan diferentes, se unen en una laguna de significados. Las dos bocas son dos bocas y a pesar de las características estéticas que las distancian, permanecen juntas en un universo que se va originando con el correr de las páginas. ¿Cómo voy a convertir al gorrión en un cuervo? El orden no importa, pero sin embargo voy a intentar trazar uno propio. En "Cosmos" todo se relaciona gracias a la conjunción dialéctica del protagonista: el encuentro de un palito colgado, refuerza la idea del gorrión, el gorrión y el palito acompañan la idea de extrañeza absurda de esa lista de palabras que se había formado en su cabeza. Labios. Manos. Ahorcamientos. Flechas. Manchas. Etcétera.
El primer índice de transformación del gorrión en cuervo fue el asesinato del gato de Lena en manos del protagonista de la obra. Un acto de perversidad. "¿Por qué lo hice?" se pregunta pero siendo consciente de tal satisfacción...

"Así esa coincidencia era en parte (oh, en parte) provocado por mí. Y precisamente eso era lo difícil, terrible y confuso, pues yo nunca podía saber en qué grado era yo mismo el autor de las combinaciones que se combinaban a mi alrededor. Ah, el asesino sino vuelve siempre al lugar del crimen. Si se piensa en la enorme cantidad de sonidos y formas que se nos presentan a cada instante de nuestra existencia... un enjambre, una multitud, un torrente... entonces no hay nada más sencillo que combinar. ¡Combinar!"
De Gombrowicz a Poe. Una relectura de un cuento característico del autor norteamericano: El gato negro. Casualmente en este cuento el narrador también cuenta que después de un ataque de locura humana se desquita con el animal violentamente hasta quitarle la vida, arrancándole un ojo para luego ahorcarlo, sin vida. Ahorcamiento. El gorrión. La inmovilidad. Después de este acto perverso encuentra una similitud en otro gato, que se encuentra en una taberna, y sólo lo diferenciaba una mancha blanca en su cuerpo, del otro, completamente negro. La existencia permanente del gato ahorcado es un exponente potencial en "Cosmos", dado que al igual que en el relato de Edgar Allan Poe, el protagonista sufre una especie de locura por la permanencia de la imagen del gato asesinado en su cabeza. Un acto de locura en Poe lleva a otro a través del sentimiento de la perversidad en el hombre. La perversidad. Un término que Gombrowicz decide utilizar, y Poe lo define en varios relatos como esa acto que el hombre realiza por la mera satisfacción de no tener que hacerlo. El hombre es perverso. A pesar de las características que definen a la personalidad en ambas historias, como por ejemplo, el alcoholismo en Poe, o ese trabajo que el protagonista de Cosmos hace con la continua repetición de los detalles; este sentimiento de la perversidad une flechas entre ambos autores.
La perversidad en E.A. Poe es la demencia de la propia inteligencia. Una inteligencia diferente: lo que no tenemos que hacer, queremos hacerlo ya que lo prohibido es lo que a uno le trae mayor placer. En otro relato puede describirse perfectamente este sentimiento perverso: "El demonio de la perversidad" o "El corazón delator", por solamente nombrar algunos. En el primero, el protagonista describe como lleva a cabo un asesinato con suma precisión, envenenando a su víctima, para luego terminar auto culpándose, gritando lo que había hecho públicamente; el relato es escrito en prisión. Acá Poe vuelve a describir la perversidad, un móvil sin motivo, un motivo no motivado, dando a entender que el sentimiento perverso existe en el hombre al igual que otros como la alimentividad y la amatividad. La perversidad actúa en el hombre a razón de no tener que actuar de tal manera, tal contracción lleva al personaje a cometer el asesinato. En "El corazón delator" se puede trazar una flecha más que une al gorrión con el cuervo: la obsesión. Un ojo que parece de un buitre es la causa del trastorno del protagonista, quién relata con tranquilidad, el asesinato de un viejo, para luego terminar también dando a conocer su culpabilidad a la policía, después de haber despedazado el cuerpo del viejo y haberlo metido debajo de las maderas en el suelo. El corazón seguía latiendo bajo las maderas en la cabeza del personaje. Es esta fragmentación del cuerpo humano la que se quiere llevar a cabo para la transformación de un pájaro en otro. Pensar en los labios. En las manos. En aquella obsesión por una parte del cuerpo humano que se autonomiza por sobre todo el resto. Unos labios en "Cosmos" son más fuertes que las palabras. Las manos, más fuertes que los golpes. Un ojo en Poe es el motor para llevar a cabo el asesinato. Este sentimiento perverso que traza el grosor de la línea que une a ambos escritores. En "El Corazón delator" el protagonista espía durante la noche al viejo, obsesionado con su ojo. Ese ojo que le quita el sueño y no lo deja vivir con tranquilidad. En "Cosmos", el protagonista se detiene en las manos de Lena y hace diversas reflexiones acerca de estas, al igual que con las bocas de Katasia y Lena. Esta separación de una parte del cuerpo humano que se convierte en una idea constante en la cabeza de los protagonistas de ambos autores. Pensar en "Berenice", esos dientes que eran ideas, frase elegida por Julio Cortázar en su traducción de la obra completa de cuentos (editorial Edhasa), para no ser traducida. Cortázar escoge dejar esa frase en el idioma original para conservar un vestigio del relato original del autor, no en inglés, sino que el mismo Poe escribe en francés esa frase a pesar de ser norteamericano. ¿Las bocas y las manos podrían también ser ideas? ¿Un ojo, el motivo suficiente para un asesinato? ¿Un gorrión podría convertirse en un cuervo?
Cito un fragmento de cada uno para aclarar lo descrito, empezando por E.A.Poe y luego por la novela de W.Gombrowicz:

"Después de haber esperado largo tiempo, con toda paciencia, sin oír que volviera a acostarse, resolví abrir una pequeña, una pequeñísima ranura en la linterna.

Así lo hice -no pueden imaginarse ustedes con qué cuidado, con qué inmenso cuidado-, hasta que un fino rayo de luz, semejante al hilo de la araña, brotó de la ranura y cayó de lleno sobre el ojo de buitre."

***

"...y los labios se relacionaban , como una estrella con otra estrella, y esa constelación de bocas confirmaba mis aventuras nocturnas, que deseaba olvidar... Ahí estaba una boca junto a la otra, ahí estaba una estirada horripilancia furtiva y escurridiza junto a unos labios entreabiertos, suaves, limpios... ¡Como si efectivamente tuvieran algo en común!"

Bocas. Labios. Manos. Dientes. Un ojo de buitre. ¿Para qué sumar otro pájaro? Ya tengo problemas con recordar detalladamente esas cosas que necesito para hacer la transformación. Al tratarse de detalles, ambos autores tienen una similitud a pesar de sus diferencias literarias. El universo de Cosmos se trata de encontrar en el detalle un signo, y en el signo una respuesta. Mientras que en esta se busca una señal en el techo, perdido en un archipiélago mental, las cosas se van conectando asombrosamente, logrando del tal absurdo, la potencia del detalle; en Poe, el detalle es de suma importancia. ¿Cómo darle vida a la casa Usher sin la fuerza de la descripción? Las descripciones del autor norteamericano son ricas y poderosas, ya que gran parte de su oscuridad literaria necesitan del detalle para envolver al lector en esa atmósfera lúgubre. Los personajes en Poe son sumamente observadores: no muchos ojos ven al Hombre de la multitud, o ven un monstruo en el cuerpo de un insecto (La esfinge), se necesitaba ser un romántico, pero norteamericano, para ver cómo crecía el monstruo en aquellos tiempos. Si se supone que la observación es un hilo conductor en esta taxidermia literaria, pensando en un par de ojos que encuentran todo y así hundirse en la más profunda concentración por encontrar respuestas a las cosas que vemos. En Gombrowicz un detalle puede acercarte y alejarte, los labios se encuentran con otros labios y la humedad crea flechas en el techo y una rama en el pasto del jardín es la señal que lleva a los personajes a revisar la habitación de Katasia buscando signos criminales por los hechos que se estaban volviendo inmensos. Cosmos trabaja el absurdo con pinceladas poeianas y eso nos conduce de un gorrión colgado a un palito colgado, a un gato colgado, a un hombre colgado; si Lena hubiera sido ahorcada por parte del protagonista, nunca hubiera dudado en qué si se trataba de un gorrión o de un cuervo, pero la perspectiva en Edgar Allan Poe es un problema, por esa suma obsesión al detalle, por eso en el relato La Esfinge, el personaje ve un monstruo bajar de una montaña a través de su ventana, sin pensar que sólo se trata de una extraña mariposa africana que tiene a pocos metros de su retina. El problema de la perspectiva cuando miramos las cosas de sólo una manera. Gombrowicz juega con estos detalles y los convierte en señales, mientras que Poe los hace insectos que gritan como bestias. Siguiendo en la línea de la observación, El hombre de la multitud, representa en dos aspectos, la pluma del cuervo en el gorrión: el primero se trata de esta observación enfatizada en el mundo a través de su ventana, la multitud que pasa, y pasa, una breve descripción social (como las que luego pueden encontrarse en Whitman), un catálogo detallado de las personas que caminan por la calle y entre esa multitud, hay uno que le llama realmente la atención, un viejo que le hace abandonar sus reflexivas observaciones para inmiscuirse en un seguimiento detectivesco por los barrios de la ciudad, una absurda caminata descendiendo la geografía de las clases sociales, lo lleva a la conclusión de su observación demente: que ese hombre era el perfecto criminal. El hombre de la multitud. Walter Benjamin dijo que teníamos en este relato el armazón de un relato de detectives: perseguidor-perseguido, y como escenario la ciudad oscura. Al igual que el cine norteamericano hollywoodense, se nota esa presencia alemana. El cine negro está repleto de Caligaris. Nueva York, una metrópolis desbastada pero al fin americana. Poe es romántico, pero norteamericano. Lejos la comparación del gran autor estadounidense con el monstruo industrial hollywoodense, el punto está en esas pizcas alemanas en ambos polos artísticos norteamericanos. A pesar de ser estadounidense, el cuento sucede en las calles de Londres. En Cosmos tenemos el mismo armazón que no puede encajar frente a lo absurdo en el lenguaje, y así en la mente humana. Si somos lo que podemos decir con palabras, no podemos olvidar nada de lo que nos lleva a caminar: Manos. Bocas. Labios. Dientes. Ojos. Gatos ahorcados. ¿Cuánto falta para que ese gorrión se convierta en cuervo? En Cosmos tenemos una atmósfera misteriosa en la que uno levita mientras lo está leyendo tras no saber cómo enfrentar la obra: Cosmos no puede encajarse en ningún género policial. Cosmos está repleto de géneros inabarcables por la multiplicidad de significados que tiene la existencia. El absurdo puede definirlo, pero no abarcar su totalidad: ¿Qué hacemos con el misterio de un cuerpo colgado? Sin respuesta, sólo lo absurdo de todo sirve de impedimento para encajar un armazón, sería mejor decir, uno de los tantos armazones que tiene la novela de Gombrowicz.
Como última defensa de mi objetivo de transformación de un pájaro en otro, quiero enfatizar en la figura de la mujer en ambos escritores: Edgar Allan Poe sufrió el inmenso dolor de perder a su mujer convirtiendo tal melancolía en un grupo de extrañas mujeres perdidas: en la poesía A Isadora, Leonora, Elena, Anabelle Lee, por sólo nombrar algunas; en la prosa, Berenice, Morella, Ligeia, con mismas intenciones de no sumar ejemplos: la inombrable pintura en el retrato oval. La belleza como la muerte de la mujer joven expresada por los labios de su amante melancólico. Esta melancolía que se asocia con el enamoramiento obsesivo por Lena del protagonista de Cosmos, la diferencia está en la vida y en la muerte. Lena es la que enamora en Gombrowicz, pero tal enamoramiento provoca intenciones mortales de ahorcamientos tras estos montones de elementos que se asocian unos con otros, la mujer muerta ahorcada por el protagonista es el acto perverso que Gombrowicz nunca escribió: sino, como dije anteriormente, nunca hubiera dudado de que si se trataba de un cuervo o un gorrión.

El pájaro se voló de la reja: sólo dijo Never more.

 

Juan Pablo Barbero

juampabarbero@caligari.com.ar

Dos bocas que no tenían nada en común. Parte 2 - ¿UN CUERVO O UN GORRIÓN?